viernes, 23 de julio de 2010

Experiencias e impresiones del conflicto colombo-venezolano

Una nueva escalada de conflicto ha estallado sobre las relaciones colombo-venezolanas, no siendo un experto en materia internacional me gustaría compartir mi experiencia e impresiones sobre lo que ha pasado.
Conversando con un par de amigos colombianos mientras seguíamos por twitter e internet lo que ocurría en la sesión del 22 de julio en la OEA, me comentaban sobre lo inesperado de la decisión de Uribe de sacar a la luz pública las pruebas de las FARC en Venezuela, desde su punto de vista si bien algunas expresiones del embajador Hoyos estaban pasadas de tono, la exposición de la pruebas y la lógica argumental fueron casi impecables, y a su parecer; Uribe había dado la orden de no dejar nada para el acostumbrado secreto de las relaciones internacionales en asuntos conflictivos como este. La otra cara de la moneda era el embajador Venezolano, sin argumentos, con lugares comunes (ej: la montaña parió sus ratoncitos, cuéntame una de vaqueros, etc) y repleto de insultos para gobiernos, medios y todo aquel a quién pudiera incluir en su lista de enemigos de la revolución no dio una solo prueba de que lo ahí se presentaba era falso. Mientras la opinión pública internacional observaba el show de países hermanos en un foro inoperante como la OEA, yo simplemente podía pensar en la pena ajena que me producía el embajador Chaderton. Mis amigos me preguntaban de dónde había salido ese embajador, qué si su carrera política era la misma que la del Canciller, y yo me limitaba a responder que ese era uno de los último de los embajadores de carrera que quedaba en el gobierno, pero que la revolución bolivariana desprecia la lógica del profesional de las relaciones internacionales (y de cualquier otra área), la cual es casi impracticable cuando se llega a los niveles de genuflexión de los funcionarios actuales. Ellos me decían que no me diera vergüenza pues no estoy con ellos en su proyecto político, pero de todas maneras así lo viví.
Respecto a lo sustantivo del asunto, considero que Uribe ha llegado al límite de su paciencia y que un ataque preventivo como el que le hizo a Ecuador es impracticable en Venezuela por la magnitud de presencia guerrillera en el territorio venezolano, por lo que el show en la OEA era la única opción que tenía para evidenciar ante el mundo lo que el gobierno venezolano está permitiendo. Las denuncias de esta situación no son nuevas, varios periodistas ya habían indicado desde hace tiempo la presencia de los grupos guerrilleros y paramilitares en el país, las denuncias de reclutamiento de niños en comunidades fronterizas y la entrega de soberanía de parte del territorio estos grupos.
Por su parte, a Chávez le cae como anillo al dedo la situación, en su lógica militar y patriotera el conflicto lo debería ayudar a cerrar filas a lo interno del país, denunciar a los críticos como apátridas y traidores y hacer olvidar a la gente de la inseguridad, la comida podrida, la inflación y pérdida de calidad de vida, la escasez de alimentos y medicinas, la aparición de enfermedades antes erradicadas; entre otras cosas. Sin embargo, considero que esta vez la situación no es tan sencilla como antes; la crisis interna en tan grande que lo exterior solo distraerá a algunos fanatizados de un lado y de otro, mientras el resto trata de conseguir carne en los mercados sin que la maten los malandros, el dengue desatado o un infarto cuando vea la cuenta de la compra de la comida. Habrá que esperar sin las FARC serán las Malvinas que Chávez está buscando para evitar la elecciones del 26 de septiembre.
Salamanca, 23 de julio de 2010

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