jueves, 23 de diciembre de 2010

Q.E.P.D. Democracia Venezolana

El 18 de julio de 2010 escribí Democracia en fase terminal, lamentablemente hay que decir que lo poco que quedaba de ella ha muerto esta semana. Luego de un breve respiro esperanzador en septiembre de 2010, sus verdugos han logrado asesinarla. La mezquindad, cobardía y cinismo de ministros, diputados, jueces, fiscales, altos mandos militares e intelectuales revolucionarios han permitido que un solo hombre controle todo el poder de la nación. Venezuela es ahora el reino de Chávez, no existen ciudadanos sino súbditos y la oposición en el parlamento ha sido encadenada a un rincón de la arena política como objeto decorativo para legitimar al gobierno ante la sociedad internacional.
Lo que quedaba de democracia ha sido sepultada bajo un conjunto de leyes inconstitucionales que someten a la ciudadanía a un proyecto socialista que fue rechazado en 2007. En menos de dos semanas el chavismo ha aprobado leyes que eliminan la autonomía universitaria, penaliza la disidencia dentro de su partido, regula los contenidos de internet y medios de comunicación, prohibición de financiamiento externo de ONGs que trabajan por derechos humanos y civiles. Pero no solo eso, los diputados chavistas han dado el presidente el poder de legislar por decreto por 18 meses a menos de dos semanas que los nuevos diputados asuman sus escaños en la Asamblea Nacional. La nueva Asamblea comienza con un disparo en ala y si no hay una respuesta contundente quedará así por los próximos dos años.
Quizás muchos apunten a que el único problema es Chávez, pero lo cierto es que todos aquellos que han manipulado las instituciones para darle el poder sin restricciones, los que por omisión han dejado que esto ocurra son tan culpables como él. El problema no es que exista un Chávez sino que haya un conjunto de personas que faciliten que esta desmesura de poder haya llegado al lugar donde muchos habían predicho y otros muchos nos habíamos negado a aceptar. Al final de esta locura habrá que exigir responsabilidades.
La democracia ha muerto, habrá que dar a luz una nueva, como todo nacimiento ello significa "sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas", tal como dijo Churchill a principios de la Segunda Guerra Mundial. Existe gente apostando por la democracia, hay gente cansada de la manera como se maneja el país, hay gente molesta con el gobierno, lo que falta es movilización masiva, empuje y liderazgo político creativo que supere las viejas formas de acción política y decidan arriesgar más para la construcción de una nueva democracia.
Salamanca, 23 de diciembre de 2010

lunes, 6 de diciembre de 2010

Recoger los escombros

El desastre natural más grave de los últimos doce años en Venezuela tomó nuevamente por sorpresa al gobierno nacional. La ausencia de un plan de contingencia coherente y coordinado, la falta de preparación del alto gobierno y la improvisación de Chávez cada vez que visita una zona afectada dan cuenta, una vez más; de la ineptitud del gobierno para manejar las crisis que realmente importan. Durante los últimos doce años la inversión en aviones de guerra, tanques, fragatas y fusiles se han incrementado, pero nada de eso sirve para salvar vidas, nada eso sirve para ofrecer refugios a los damnificados. En 1999 se prometió la reconstrucción del Estado Vargas, aún hay cientos de afectados por esa tragedia que no han sido resarcidos ni por el gobierno nacional ni por el gobierno regional. En síntesis, una vez la inoperancia e incompetencia del gobierno quedan al desnudo y suma un punto más a la larga lista de desaciertos en políticas públicas.
Pero lo trágico de la situación no ha sido únicamente lo mal que lo están pasando los afectados de las regiones inundadas por las lluvias o la incompetencia del gobierno. La actitud sectaria y el oportunismo ideológico del gobierno nacional son una muestra de que siempre es más importante la revolución que la gente. No hay comunicación con las autoridades distintas a las del PSUV, se duplican esfuerzos y se sabotean iniciativas de autoridades y organizaciones diferentes a las chavistas. La miseria de la revolución está en creer que son los únicos con derecho de preocuparse por las víctimas de esta tragedia o, en líneas generales, por quienes estén en situación de pobreza. Pero aún pero es creer que lo están haciendo bien.
A dos meses y un poco más de haberse celebrado las elecciones legislativas Chávez ha acelerado la radicalización. Expropiaciones masivas de conjuntos habitacionales han generado gran incertidumbre en los compradores, la estrategia de acercamiento a la clase media por este medio parece infructuosa, y si bien puede haber algún beneficio específico es poco probable que logre conquistar el voto de este colectivo. Destruir la producción privada y apropiarse de lo que queda del país ha sido la única política coherente, un discurso de odio y destrucción solo puede venir acompañado de políticas sectarias, destructivas y sin futuro. El país se cae a pedazos y lo único para lo que queda es para recoger los escombros. Mientras tanto, construir las bases para el cambio en 2012 es prioridad.
Salamanca, 6 de diciembre de 2010