martes, 18 de enero de 2011

El mea culpa de Chávez

El discurso de memoria y cuenta de Chávez dejó a muchos radicales de oposición en fuera de lugar. El tono conciliador, la celebración del regreso de los partidos opositores a la Asamblea Nacional y un mea culpa en varios temas de políticas públicas no era lo esperado por la mayoría de la gente, mucho menos una petición de reducción del período de la Ley Habilitante. Si alguien duda de la inteligencia política de Chávez (y sus asesores), esta es una muestra del realismo al que es capaz de llegar en aras de no perder a un sector importante de la población el cual no se identifica con la política y mucho menos con los partidos políticos.
Chávez ha empezado la campaña para mostrarse como hombre de centro, no en sus políticas públicas, sino en el plano de tolerancia política. Ahora es él el que llama al diálogo, ahora es él el que se muestra conciliador, ahora se muestra como político y no como soldado. Chávez (y sus asesores) saben que el radicalismo no consigue votos, acusó el golpe de septiembre y la resistencia universitaria en diciembre; ha optado hacer una retirada estratégica para la campaña del 2012. Si la revolución es lo más importante, puede atrasar alguna de las reformas para asegurar la reelección, luego tiene seis años para acelerar otra vez el camino neocomunista.
En cualquier caso no hay que engañarse, esta estrategia no es nueva, lo hizo luego del golpe de 2002, lo hizo en el consejo federal de gobierno cuando estrecho la mano a los gobernadores opositores en 2008. Ninguna de las promesas de diálogo y conciliación han sido sinceras, únicamente son mecanismos para ganar la simpatía de los indecisos y tiempo. Chávez es un político hábil con fuertes prácticas autoritarias, pero sabe que en la actualidad solo es posible legitimar su poder a través de mecanismos electorales, aún cuando en los sustantivo la democracia sea solo una fachada.
Los partidos y dirigentes de oposición están bastante claros en esto, no son ingenuos y han tomado acertada estrategia de que muestre resultados de la promesa de diálogo, que reduzca efectivamente la Ley Habilitante, que convoque a todos los sectores sociales para discutir sobre inseguridad, vivienda y alto costo de la vida. A fin de cuentas, el discurso de Chávez no estaba dirigido hacia ellos sino a los desencantados chavistas e indecisos . Habrá que esperar para ver si la ficción del discurso puede más que la realidad de las balas, las carpas y los precios altos.

jueves, 6 de enero de 2011

2011

El miércoles 5 de enero instaló una nueva Asamblea Nacional para legislar entre el 2011 y 2016. Su composición no refleja los resultados de los comicios de septiembre en la que la Mesa de la Unidad y PPT obtuvieron más votos que los todos los partidos oficialistas juntos. En cualquier caso, los 95 diputados del gobierno tienen la mayoría absoluta le permite a Chávez pasar sus iniciativas sin mayores compromisos con la oposición. Sin embargo lo anterior, Chávez pidió a la Asamblea saliente una Ley Habilitante para gobernar por decreto los próximos 18 meses; además, se aprobaron al menos 14 leyes en menos de un mes, sin debate, sin consulta y con el único objetivo de echar por tierra lo que quedaba de democracia liberal.
La diputados de oposición de la nueva Asamblea tienen ante sí un reto importante: detener el avance de un régimen que no cree en la democracia y que solo la utiliza como tapadera para llevar adelante "la revolución" comunista. El chavismo desprecia la política del acuerdo y el consenso, prefiere tener en frente a gente tan intolerante y fanáticos como ellos que una oposición moderada, tolerante y democrática. Su objetivo será en todo momento vincular a la oposición con los sucesos de abril de 2002, con conspiraciones extranjeras o cualquier otro tipo de situación en las que puedan empujar simbólicamente a la MUD hacia la extrema derecha. En resumen, el talante del chavismo en esta nueva Asamblea va a ser cada vez más radical, usaran todos los medios a su alcance para destruir cualquier iniciativa que no venga de Miraflores y su única misión será la de anular a la oposición de cara a las elecciones de 2012.
En este escenario, la solución real de los problemas importantes del país quedarán fuera de la agenda legislativa y Chávez buscará con la Ley Habilitante venderse como el único capaz de mantener el orden y hacer cosas por la gente. No importa si sus soluciones son técnicamente correctas o tienen impacto positivo sobre la calidad de vida de la gente, lo cierto es que empezará a hacer campaña masiva sobre la base de las acciones que emprenda gracias a la habilitante y utilizará ese poder para la campaña presidencial que él ya ha comenzado.
En este nuevo año la lucha será fuerte, más expropiaciones e intervención en la economía aumentará la dependencia de la gente al Estado y del Estado al precio del petróleo. La aplicación de algunas de esas leyes como Ley RESORTE, Ley de Telecomunicaciones, Ley de Defensa de la Soberanía Política, La de Partidos Políticos; entre otras, disminuirán los espacios para hacer oposición y expresar disidencia. No obstante, la oposición política y ciudadana le ha obligado recular en la promulgación de la Ley de Universidades y el aumento del IVA. Hay fuerza suficiente como para llevar adelante una resistencia democrática a un gobierno que no lo es. La resistencia ciudadana ha de ir de la mano de los partidos (nos gusten o no), pues la lucha electoral es en este momento la única forma viable para hacer frente a este gobierno crecientemente autoritario. El 2011 definirá en gran medida la campaña presidencial de 2012 y la Asamblea Nacional retoma su importancia como arena política en donde gobierno y oposición muestran al país de lo que están hechos.
Salamanca, 7 de enero de 2011