jueves, 6 de enero de 2011

2011

El miércoles 5 de enero instaló una nueva Asamblea Nacional para legislar entre el 2011 y 2016. Su composición no refleja los resultados de los comicios de septiembre en la que la Mesa de la Unidad y PPT obtuvieron más votos que los todos los partidos oficialistas juntos. En cualquier caso, los 95 diputados del gobierno tienen la mayoría absoluta le permite a Chávez pasar sus iniciativas sin mayores compromisos con la oposición. Sin embargo lo anterior, Chávez pidió a la Asamblea saliente una Ley Habilitante para gobernar por decreto los próximos 18 meses; además, se aprobaron al menos 14 leyes en menos de un mes, sin debate, sin consulta y con el único objetivo de echar por tierra lo que quedaba de democracia liberal.
La diputados de oposición de la nueva Asamblea tienen ante sí un reto importante: detener el avance de un régimen que no cree en la democracia y que solo la utiliza como tapadera para llevar adelante "la revolución" comunista. El chavismo desprecia la política del acuerdo y el consenso, prefiere tener en frente a gente tan intolerante y fanáticos como ellos que una oposición moderada, tolerante y democrática. Su objetivo será en todo momento vincular a la oposición con los sucesos de abril de 2002, con conspiraciones extranjeras o cualquier otro tipo de situación en las que puedan empujar simbólicamente a la MUD hacia la extrema derecha. En resumen, el talante del chavismo en esta nueva Asamblea va a ser cada vez más radical, usaran todos los medios a su alcance para destruir cualquier iniciativa que no venga de Miraflores y su única misión será la de anular a la oposición de cara a las elecciones de 2012.
En este escenario, la solución real de los problemas importantes del país quedarán fuera de la agenda legislativa y Chávez buscará con la Ley Habilitante venderse como el único capaz de mantener el orden y hacer cosas por la gente. No importa si sus soluciones son técnicamente correctas o tienen impacto positivo sobre la calidad de vida de la gente, lo cierto es que empezará a hacer campaña masiva sobre la base de las acciones que emprenda gracias a la habilitante y utilizará ese poder para la campaña presidencial que él ya ha comenzado.
En este nuevo año la lucha será fuerte, más expropiaciones e intervención en la economía aumentará la dependencia de la gente al Estado y del Estado al precio del petróleo. La aplicación de algunas de esas leyes como Ley RESORTE, Ley de Telecomunicaciones, Ley de Defensa de la Soberanía Política, La de Partidos Políticos; entre otras, disminuirán los espacios para hacer oposición y expresar disidencia. No obstante, la oposición política y ciudadana le ha obligado recular en la promulgación de la Ley de Universidades y el aumento del IVA. Hay fuerza suficiente como para llevar adelante una resistencia democrática a un gobierno que no lo es. La resistencia ciudadana ha de ir de la mano de los partidos (nos gusten o no), pues la lucha electoral es en este momento la única forma viable para hacer frente a este gobierno crecientemente autoritario. El 2011 definirá en gran medida la campaña presidencial de 2012 y la Asamblea Nacional retoma su importancia como arena política en donde gobierno y oposición muestran al país de lo que están hechos.
Salamanca, 7 de enero de 2011

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