miércoles, 4 de mayo de 2011

Estancados!

Una breve visita por Venezuela me ha mostrado el estancamiento de la sociedad venezolana. Más allá del importante deterioro de la infraestructura, el aumento de la inseguridad y el crecimiento desbordado de la inflación, lo que más me ha impresionado es encontrar a los venezolanos en el mismo lugar que hace año y medio o más. En Venezuela el tiempo se ha detenido, las ideas políticas no fluyen no avanzan; si acaso retroceden. La polarización política ha estancado a todo el mundo en su trinchera, se ha instalado una línea Maginot de lado y lado que no permite el avance de ninguno de los bandos hacia un punto de encuentro en común.
La obsesión del gobierno por hacer de Chávez el único capaz de detentar el poder y la necesidad de revitalizar sus números en las encuestas han llevado al despropósito de anunciar programas inviables, sin sentido práctico alguno. El gobierno mantiene la línea dura, Socialismo del siglo XXI que significa la reducción y aniquilación de cualquier iniciativa, política o económica, que no provenga de Miraflores. Ni gobernadores y alcaldes opositores, ni el sector productivo se le ofrece la más mínima tregua para buscar objetivos colectivos superiores a los intereses reeleccionistas del presidente. Tal como he dicho en anteriores ocasiones, Chávez está en campaña y con la cartera llena, habrá dinero en la calle (el aumento del salario mínimo y las escalas salariales del sector público lo demuestran) pero una política económica coherente con sentido de Estado y en procura del fortalecimiento del aparto productivo nacional no parece vislumbrarse hasta que el Chávez salga de poder.
Por otro lado, la Mesa de la Unidad da pasos importantes hacia la consolidación de una candidatura única. Pudiera decir que es único movimiento político importante que he visto en mi estancia. Sin embargo, al observar la opinión pública opositora pareciera que Venezuela está en 2002. Se regaña a los políticos por querer aspirar a cargos públicos (aún cuando hay primarias para evitar la fragmentación frente a Chávez en 2012), cuando se respetan los mecanismos de toma de decisiones dentro de la alianza se les acusa de actuar en cogollos si las decisiones no coinciden con los deseos de la opinión pública. Parece que para la alguna gente (analistas y comunicadores) es más importante imponer su opinión que respetar la manera como se toman las decisiones. Se compara a la Mesa de la Unidad con la partidocracia anterior al 1989 y, lo más grave de este despropósito, es que lo hacen analistas que han vivido en ese época y vivieron realmente ese sistema de reparto de poder. Por último, la clase media venezolana no quiere más políticos y voltea hacia un empresario exitoso para que sea el candidato. El hombre no ha asomado esa posibilidad, pero están los "jaladores" de oficio en los medios privados, tratando de quedar bien ante una opinión pública que parece haber ignorado que la prédica anti-política ha conducido al país a las peores decisiones posibles desde 1993.
Así las cosas, la Mesa de la Unidad se enfrenta a su peor enemigo y éste no es Chávez, sino la anti-política mediática y oportunista que prefiere decir lo popular que lo correcto; tan populista como Chávez en cuanto al uso de los medios, opinan sin fundamento y prefieren hundir a los partidos antes que aceptar que, con todo y sus defectos; son la única alternativa viable para salir del marasmo del chavismo y su socialismo del siglo XXI.
Sin embargo, si bien los partidos han logrado avances en organización, mecanismos de toma de decisiones colectivas, objetivos compartidos y medios para lograrlos; existen dos elementos que parecen haberse quedado estancados. Por un lado, como he indicado en otras ocasiones; la estrategia comunicacional de la MUD parece estar disociada entre sus miembros, cada quien apunta hacia un tema de la agenda y se dispersan los mensajes entre tantos temas en donde todos quieren figurar. Por otro, y algo que considero más grave; es la existencia de un grupo de viejos dirigentes y partidos que se consideran imprescindibles, que no se han dado cuenta que el país al cual le están hablando se desvaneció en los 90's y que la realidad sociopolítica del electorado venezolano es otra. No digo que estén muertos políticamente, porque en política nadie está muerto hasta que lo entierran (y aún así hay algunos que enterrados siguen haciendo política), pero considero saludable para el país que exista un relevo generacional que logre asumir las riendas de una manera fresca e innovadora.
Una visita breve al país me ha mostrado como la polarización conduce al inmovilismo, el estancamiento y el fanatismo. Existe un país más allá de lo que muestran sus medios (públicos y privados) pero parece que nadie lo escucha. El clamor por soluciones prácticas a los problemas cotidianos queda sepultado bajo una falsa lucha ideológica que luce más como una farsa para que el gobierno justifique el mantenimiento del poder.
Salamanca, 4 de mayo de 2011

2 comentarios:

  1. Una realidad lamentable en la que el Venezolano está inmerso y su vida cotidiana no le permite repensarla. Excelente!!!

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