viernes, 10 de junio de 2011

Guerra de Encuestas ¿Qué es confiable y qué no?

Encuestas, encuestas, encuestas... La última semana hemos asistido al inicio de la guerra de encuestas, los datos que se obtienen de las mismas son diversos y para todos los gustos y, como consecuencia de ello, todo el mundo aduce que las encuestas no dicen ni sirven para nada. ¿ Por qué entonces son tan importantes?
Es importante señalar que las encuestas no son una bola de cristal, no predicen el futuro ni tampoco son la verdad escrita en piedra. Las encuestas son una técnica de investigación social que, utilizando la teoría de muestreo, intentan dar cuenta del comportamiento y actitudes de una población; ello estudiando un pequeño grupo de personas y generalizando sus respuestas al conjunto de la población estudiada. Las encuestas son simplemente una manera en la que los científicos sociales, los investigadores de mercado, gobernantes, políticos, empresarios, entre otros; pueden conocer el "ánimo"; "actitudes"; "preferencias"; "intenciones"; "opiniones", etcétera de la sociedad en general. Así que las encuestas sirven para una multitud de fines la mayoría de los cuales no son visibles a la opinión pública en general.
Ahora bien, son las encuestas sobre política las que tienen resonancia en los medios de comunicación. Periodistas, analistas y políticos discuten y discurren horas y horas, páginas y tinta tratando de explicar que quieren decir, y porqué. En las líneas de hoy ofrezco una guía básica para ver las encuestas y una advertencia sobre su impacto real en la política.
En primer lugar, toda encuesta tiene que tener una ficha técnica. La ficha técnica no es otra cosa que la información básica que le dice al lector cinco cosas básicas sobre la encuesta (aunque hay otras cosas que deberían contener): a) Cuánta gente fue encuestada (Tamaño de la Muestra); b) Cómo se seleccionaron a los encuestados (Tipo de Muestreo); c) Qué porcentaje de error hay en los resultados (Error Muestral); d) Fecha de realización de la encuesta y e) Cómo se hizo la encuesta (cara a cara o telefónica). Una encuesta que no publique esta información simplemente carece de valor pues no es posible determinar si representa a la población que se plantea estudiar y si los resultados están sesgados o no.
La segunda cuestión importante que hay que señalar es que la manera como se preguntan las cosas importa, e importa mucho. No es lo mismo preguntar si tiene simpatía por un político en particular que si cree que lo está haciendo bien o si se siente satisfecho con su gestión. Por eso quienes publican las encuestas deben colocar la pregunta y también las opciones de respuesta que ofrece al encuestados. En este último sentido, no mide lo mismo una escala que diga: del uno al diez cuán satisfecho está con la gestión de tal alcalde que unas categorías de respuesta en la que se indique si está Muy Satisfecho Algo Satisfecho, Algo Insatisfecho o Muy Insatisfecho. En este orden de ideas, cómo se pregunta y que opciones de respuesta se da es importante pues pueden dirigir la respuesta del encuestado.
El tercer aspecto importante en las encuestas tiene que ver con quienes no contestan, En toda encuesta existe un número de personas que no responde a las preguntas que se le hacen, bien sea porque no están muy enterados sobre política, o no les interesa o simplemente porque no tienen una opinión formada. Lo normal es que la gente no esté pensando en política todo el tiempo, los intereses son diversos y múltiples, donde la política está en un tercer o cuarto plano de existencia. Por tal motivo, es importante que las encuestas muestren el porcentaje de personas que no responden; ese porcentaje puede dar cuenta de quienes pueden hacer la diferencia en una elección, bien por que se inclinen por algunas de las opciones en competencia o se queden en casa y no vayan a votar.
Un cuarto elemento a tomar en cuenta es capacidad predictiva de la encuesta (en términos electorales). Desde mi punto de vista, las encuestas no predicen comportamiento electoral, pueden dar luces sobre tendencias en la opinión pública, cómo es percibido un político o partido, pero a fin de cuentas no tienen capacidad de adivinar los resultados electorales. Entonces, ¿sirven de algo? Si, las encuestas sirven y mucho, muestra a los políticos sus bases de apoyo, los temas importantes para la opinión pública y la fortaleza de su adversario. También sirven para hacer campaña, para favorecer la imagen de un candidato y desacreditar a otros. Así las encuestas no sólo se usan como herramientas para conocer las preferencias y opiniones de la gente sino para tratar de generar matrices de opinión a favor o contra de alguien.
Cómo podemos distinguir entre encuestas serias y encuestas de campaña. Bueno, primero hay que fijarse en las encuestadoras que las realizan, aquellas que son serias que tienen una tradición de imparcialidad que no dependen de un gobierno o grupo político en específico. Encuestas que muestran una ficha técnica con los mínimos antes indicados y que muestran el porcentaje de quienes no contestan. Encuestas que en el pasado han estado más cerca de los resultados electorales. Son estas encuestas las que son más confiables, teniendo siempre en cuenta que la opinión pública cambiar desde la fecha de realización del campo de la encuesta a la fecha de las elecciones, que la coyuntura es importante y la campaña (aunque en menos medida de lo que se le atribuye) también lo es.
En la próxima entrega analizaré algunas de las encuestas de los últimos días
Salamanca, a 10 de junio de 2011.

PD: Cualquier recomendación adicional será bienvenida.

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