domingo, 16 de octubre de 2011

Razones para Indignarse: Unas para el mundo, otras para Venezuela

Ayer 15 de octubre el mundo fue testigo de la movilización mundial contra los excesos de los mercados financieros y la incapacidad de los gobiernos de regular los abusos de este sector. Desde Nueva York hasta Tokio, 951 ciudades de 82 países del mundo han demostrado estar cansados del abuso de poder.

Las razones en cada país son inherentes a la crisis que sufren: desempleo, falta de oportunidades, recortes en las políticas del Estado de bienestar, etcétera. La composición es esta manifestación global es variada y heterogénea: Estudiantes, amas de casa, obreros, profesores universitario, pequeños empresarios, todos piden una rectificación en el sistema. Es cierto que unos piden lo utópico: el cambio total y radical del sistema económico y político. Pero lo cierto es que la mayoría de quienes manifiestan lo que piden son reformas que vayan dirigidas a ayudar más a la gente y menos a los bancos. 
En Estados Unidos y España se ha visto como bancos rescatados con dinero público pagan millones de dólares a sus ejecutivos en compensaciones. También la gente ha visto como las reformas que tendían a controlar la especulación del mercado financiero fueron ahogadas y las reformas que se ejecutan son las constriñen la capacidad de los Estados de prestar servicios sociales. La solución Keyneciana ha muerto en la medida que la especulación juega con las deudas de los países. Yo no se cuál es la solución técnica de esta situación, pero lo cierto es que mientras siga existiendo en las democracias occidentales una visión únicamente neoliberal la gente va a seguir en la calle. Es cierto que los países se han endeudado más, que no han mantenido las cuentas balanceadas, pero también es cierto que las terapias de choque no siempre son la única solución.
América Latina es un ejemplo de ello, la solución del FMI de los 90's resultó en sacrificios muy elevados para poblaciones que ya habían sufrido demasiado la exclusión. Argentina fue el ejemplo más dramático de dicha situación y en Venezuela la llegada de Chávez una advertencia de los efectos negativos que sobre la democracia puede originar pensar soluciones meramente técnicas y macro-económicas a las crisis. Pensar en la gente y en la manera como fomentar oportunidades mínimas, empleo digno para los jóvenes, oportunidades de desarrollo a los pequeños y medianos empresarios y mantener los servicios del Estado de Bienestar han de ser los objetivos de una política que quiera reactivar la economía. Lo más importante, disminuir la desigualdad, pero disminuirla no como hace el chavismo en Venezuela que destruye todo y no construye nada, que quita pero no da; sino generando promoviendo una economía que distribuya mejor la riqueza, que cobre más impuestos a quienes más tienen y que ese dinero sea invertido en lo que realmente es importante: en la mejora de calidad de vida de la gente.
Así las cosas en el mundo, en Venezuela la cuestión es diferente. Las razones para indignarse son otras, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (http://observatoriodeconflictos.org.ve/oc/) en Septiembre hubo 497 protestas sociales, casi lo mismo que las 502 de agosto y más que las 405 de mayo de este año. La incapacidad del gobierno de Chávez de hacer las cosas bien tienen a la gente en la calle. Razones para indignarse hay, lo que no ha existido es una articulación de un movimiento social que reclame al gobierno su gran incapacidad y corrupción. Cada quien reclama su demanda específica, su pedacito de calle, la inseguridad en su municipio. No hay visión de conjunto, tampoco articulación de demandas ni liderazgo que sepa movilizar. Por su lado Chávez hace novela de su enfermedad, dramatiza que lo quieren muerto, que no le desearon mejora de su salud y sigue sin gobernar. Doce años en campaña de destrucción lo único que realmente a sembrado es división y odio, y luego tanto tiempo en el poder con dinero de sobre sigue achacando responsabilidades a los gobiernos del pasado. Es la hora de la indignación en Venezuela y de la construcción de un nuevo camino en 2012.
Salamanca, 16 de octubre de 2012

1 comentario:

  1. Balanceadas? que es mover unos balancines?. El idioma español es lo suficientemente rico como para inventarse las palabras, que además lo único que provocan es el descrédito del que se las inventa. Desde luego debe estar mal la educación en Venezuela si, debe ser la hora de la indignación en Venezuela para que vuelvan aquellos que te enseñaron tan bien a escribir y eso que tu fuiste de los pocos que tuvo ese privilegio.
    Donde las dan las toman.
    salud y revolución

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