martes, 1 de noviembre de 2011

Acuerdo versus Confrontación

Ayer 31 de octubre se cumplieron 53 años del pacto de Punto Fijo firmado por los partidos Acción Democrática, COPEI y URD. Dicho pacto ha sido satanizado por el chavismo a tal punto que su esencia ha sido desvirtuada. No hay que confundir el desempeño de los gobiernos con su cualidad democrática. El pacto de Punto Fijo no fue un acuerdo para repartirse el poder, ni mucho menos para dejar a los pobres fuera del gobierno como se ha inventado Chávez. El pacto de Punto Fijo fue un acuerdo de gobernabilidad, una manera de evitar que el sectarismo y el odio partidista destruyeran el segundo intento de democratizar Venezuela.

Vale la pena recordar (a muy groso modo) que entre 1945 y 1948 que Acción Democrática (AD) llegó al poder gracias al Golpe de Estado que conjuraron junto a sectores militares descontentos con el gobierno de Isaías Medina Angarita. Luego de la legitimación del nuevo gobierno a través de elecciones y una constituyente, AD llevó a cabo una agenda política sectaria y radical lo cual condujo a que los mismos sectores militares que los encumbraron en el poder dieran nuevamente un Golpe de Estado contra Rómulo Gallegos, empezando así la dictadura militar que culminaría el 23 de enero de 1958.
Diez años de dictadura de Pérez Jiménez convencieron a los líderes políticos presos, exiliados o en la clandestinidad que el ejercicio de la democracia no puede ser por imposición sino por consenso. Tener la mayoría en las elecciones no es suficiente razón de peso como para atropellar al resto de la sociedad e imponer una agenda política en la cual se excluya al resto del país. El pacto de Punto Fijo fue una manera de moderar las pasiones y ambiciones políticas de los partidos de la época, fue un ejercicio de autocontrol que permitió a Venezuela consolidar su democracia en los años sesentas. Más allá del desempeño de cada gobierno, el pacto en sí mismo fue una muestra de cómo cuando la política es entendida no como confrontación sino como acuerdo es posible desarrollar un proyecto colectivo exitoso.
Sin el pacto de Punto Fijo es probable que la democracia en Venezuela no hubiese durado un par de años. La extrema izquierda que quedó fuera del pacto llevó a cabo al menos 3 intentos de Golpes de Estado contra Rómulo Betancourt. Además el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento Izquierda Revolucionaria (MIR: escisión de la extrema izquierda de AD) decidieron tratar de alcanzar el poder a través de la lucha armada. Así mismo, hay que contabilizar el intento de asesinato del presidente Betancourt por parte de la extrema derecha apoyada por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo y el intento de invasión por parte del gobierno comunista de Fidel Castro en 1967. Todos estos sucesos pudieron dar al traste con el experimento democrático plasmado en el pacto de Punto Fijo. Si alguno de los partidos o sectores que se plegaron a ese pacto hubiesen renegado del mismo es posible que la joven democracia venezolana no hubiese sobrevivido su primera década.
El pacto de Punto Fijo fue un ejercicio de consenso, de búsqueda de la estabilidad y de compromiso con la constitución y las elecciones. El pacto en sí mismo no muestra otra cosa que la voluntad de quienes los firmaron de hacer un país políticamente civilizado que dejara atrás el golpismo y caudillismo que han caracterizado a Venezuela históricamente. Por eso invito a quienes estén interesados en formarse una opinión propia a leerlo antes de asumir la visión maniquea de Chávez, pues lo que el chavismo critica es la política del acuerdo, el consenso y el diálogo para promover la confrontación y el odio.

Salamanca, 1 de noviembre del 2011.

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