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¿Queremos ganar las primarias o queremos ganar las elecciones?

"Si el objetivo es ganar las elecciones de 2012, no es posible seguir pensando como en 2002"

Por lo que he leído luego del debate parece que la posición radical y de confrontación de Diego Arria ha tenido un efecto positivo sobre los potenciales votantes en las primarias. Varios analistas hablan de un efecto Arria que desprendió aplausos del público presente y tweets en apoyo a su advertencia a Chávez de demandarlo ante La Haya. Nuevamente la antipolítica asoma los dientes, si la campaña presidencial vuelve sobre los temas de polarización que caracterizaron a la política venezolana entre 2000 y 2006 Chávez ganará sin mucho esfuerzo.
El discurso de Diego Arrias es precisamente el que necesita Chávez para ganar holgadamente las elecciones. Una parte del país parece insistir en negar que Venezuela ha cambiado, que hay un sector social que se ve representado en el chavismo y que habrá que negociar con alguno de sus líderes a cambio de gobernabilidad democrática y transición al poschavismo. Quienes profesan posturas radicales en este sentido nos están condenando a seguir en el juego que Chávez ha impuesto desde 1998. Si el objetivo es ganar las elecciones de 2012, no es posible seguir pensando como en 2002. En abril de 2002, quienes sostenían posiciones radicales durante el golpe (sí, asumamos de una vez que fue un golpe), en lugar de negociar con el chavismo que podía avalar un gobierno de transición decidieron dar al traste hasta con los gobernadores de oposición. 
La pregunta que me hago es si un discurso como este es capaz de generar empatía en los sectores populares indecisos, si es capaz de hacer una campaña que enamore a la gente desencantada y si es capaz de no generar incertidumbre sobre la continuidad de las misiones. Las misiones son clave en esta campaña, Chávez tratará por todos los medios hacer ver que un gobierno de oposición las eliminará y, si tiene éxito, tendrá más posibilidades de ganar.
Fuera del discurso radical de Arria el debate me ha dejado impresiones positivas sobre todos los candidatos. En un país que no está acostumbrado a este tipo de eventos, las lecciones que se sacan son positivas. Todos tienen argumentos para aspirar a la presidencia, los tres punteros: Capriles, Pérez y López, tienen la experiencia de gestión exitosa dentro de un contexto hostil. Quizás todos hayan propuesto soluciones similares ante los problemas planteados. He visto algunas críticas al respecto y, sin embargo, el grado de destrucción a los que ha llevado el chavismo a Venezuela es tan grande que las soluciones no pueden ser muy diferentes. Inversión de calidad en educación, salud, empleo, seguridad, promoción de la producción nacional, protección de la propiedad privada y acciones conjuntas para temas de vivienda y trabajo. Con grados de divergencia todas apuntan a un gasto público de calidad, si unimos las propuestas de cada uno de los candidatos es posible tener un programa de gobierno muy interesante que ataca los problemas desde múltiples aristas. Lo ideal sería que los cinco precandidatos, independientemente de quien gane se comprometan a un gobierno de unidad nacional.
Así las cosas, no se qué impacto tendrá este debate sobre la intención de voto, es muy pronto para señalarlo. Quienes se adelantan en estas premoniciones basándose únicamente en las encuestas de internet cometen un error de estudiante de primer año de cualquier carrera de ciencias sociales. Será interesante ver los datos en un mes, cuando se puedan medir los efectos reales del inicio de la campaña por la postulación presidencial.
Salamanca, 15 de noviembre de 2011.


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