sábado, 5 de mayo de 2012

La fotografía hacia el Elíseo


La carrera al Elíseo es de fotografía, Europa sostiene la respiración mientras uno de los dos grandes polos decisores puede inclinar la balanza hacia uno u otro modelo de salida de la crisis.

Las elecciones francesas dirimen en gran medida el futuro próximo de la política económica europea. En dichas elecciones se enfrentan dos maneras de enfrentar la crisis económica desde uno de los centros de poder de la región más importantes. Por un lado está Nicolás Sarkozy quien aspira a ser reelecto por cinco años más como presidente de la república francesa. Por otro lado François Hollande, quien es el retador y aspira dar un cambio de timón no solo en Francia sino en la Unión Europea.

La elección enfrenta dos modelos de entender la salida de la difícil crisis económica que atraviesa la eurozona. Sarkozy insiste en las medidas de austeridad, más recortes en el Estado de Bienestar; para ocultar lo duro de su plan económico, y al mismo tiempo enamorar a la extrema derecha francesa, ha entrado en el terreno de aumentar los controles de seguridad, inmigración, limitación de la circulación espacio Shengen (es decir por el territorio europeo sin necesidad de identificarse en cada frontera). Recordemos que Sarkozy ha llegado de segundo en la primera vuelta electoral (27%) que se celebró en el país galo hace un par de semanas y que la extrema derecha representada por Marine Le Pen obtuvo 18%, votantes que son cruciales para vencer a Hollande. Sin embargo, la candidata ha dicho que votará en blanco, dando un claro mensaje a sus seguidores de no apoyar a Sarkozy.
Por su lado, Hollande propone un plan en donde el crecimiento es la prioridad, incentivo a la creación de empleos y mayor control a la banca. El reto del aspirante de la izquierda francesa será evitar que la deuda estalle por los aires y que la situación económica empiece a parecerse más a la española o italiana que a la alemana. Entre tanto, con 28% de votos obtenidos en la primera vuelta, su reto es asegurarse los votos del centro y la extrema izquierda quienes obtuvieron en la primera vuelta 9 y 11 por ciento respectivamente. La carrera al Elíseo es de fotografía, Europa sostiene la respiración mientras uno de los dos grandes polos decisores puede inclinar la balanza hacia uno u otro modelo de salida de la crisis.
Al mismo tiempo, Grecia también vota a su nuevo parlamento este domingo. En Grecia la situación es muy diferente, siendo la víctima más maltratada de la crisis y como consecuencia de la irresponsabilidad de su clase política, llega humillada y moralmente por el piso a la elección de unos partidos que han perdido cualquier credibilidad ante sus electores. La pregunta en el país heleno es ¿cómo quedará la composición del parlamento?¿ se atomizará el sistema de partidos?¿ es posible la gobernabilidad en ese contexto? Los griegos no se encuentran en una situación fácil, intervenidos económicamente los grandes partidos aspiran lograr el mínimo de escaños para garantizar la continuidad de las medidas económicas impuestas desde la Unión Europea.
Mientras tanto, España continúa su plan de reformas draconianas. El partido popular se ha propuesto desmontar el Estado de Bienestar logrado en dicho país en favor de la austeridad. En lugar de procurar el crecimiento, la creación de empleo y aumento en capacidad de consumo de la gente, se ha empeñado en aumentar tarifas, reducir inversión y castigar aún más el bolsillo de la gente. Si bien había necesidad de limpiar las cuentas públicas, el recorte ha sido a diestra y siniestra afectando sectores como educación, sanidad e innovación. Habrá que esperar que resulta de la aplicación de una receta que no sirve para crear nuevos empleos en un país con un paro de 25%. Así las cosas en Europa.
Hamburgo, 5 de mayo de 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Espacio para el debate y la crítica constructiva (el resto al spam)