miércoles, 23 de mayo de 2012

Los mismos de siempre


Las diferencias dentro de la oposición son inevitables, el debate de la tarjeta única versus la unitaria es una muestra de ello. A pesar de que no hay acuerdo entre los partidos, la solución del conflicto se resolvió a través de los mecanismos institucionalmente establecidos por la propia Mesa de la Unidad. A la opinión pública le gusta ver más lo negativo del resultado (sobre todo si no favorece su posición) que observar que la MUD trabaja como una institución que respeta las normas, que el conflicto y las diferencias no implican rupturas de fondo y que dentro de ella se hace política, es decir, se dirimen diferencias sin que ello signifique destruir al otro.

Sin embargo, fuera de la MUD algunos outsiders no pierden una oportunidad para abrogarse una condición de superioridad moral y política que los dota de un juicio preclaro y les permite ver lo que los demás no han visto, según ellos todos los demás no tienen burdel y ellos si. Estos outsiders toman los mismos argumentos que utiliza el oficialismo para desprestigiar a HCR; la diferencia radica en que uno espera del chavismo que hagan todo lo que está en su poder para dibujar un candidato sin fuerza, creatividad, ni liderazgo. De estos outsiders no se espera nada sino oportunismo político para quedar como supuestos líderes de opinión de un grupo de la oposición. Estos mismos voceros se esforzaron durante la campaña de las primarias en tratar de vender a sus precandidatos como los mejores para enfrentar a Chávez, utilizando como argumento que el discurso polarizador y radical era la única estrategia capaz de vencerlo. El resultado de la elección primaria fue que los dos precandidatos que hicieron uso de dicho discurso obtuvieron una votación conjunta cercana al 2%.
Esto no desmerece a ninguno de los candidatos, pero es un ejemplo de que dicho discurso no muestra resultados positivos y menos cuando se enfrenta a Chávez. En el pasado, la polarización y confrontación liderada por sectores no políticos (empresarios, gremio petrolero, sindicatos, medios de comunicación) trataron de utilizar la estrategia anti-política como medio para enfrentar a Chávez. El 11 de abril de 2002 luego de que la movilización de un gran sector de la sociedad forzara el anuncio de la renuncia del presidente por parte del Alto Mando Militar; quienes no creían en la política dieron un golpe en toda regla, desconocieron la constitución y disolvieron todo poder electo democráticamente, por lo que el mismo ejército que se llevó a Chávez forzó su regreso a Miraflores dos días después. En 2005 empujaron a los partidos al suicidio político (y, a decir verdad, estos se dejaron empujar sin ofrecer mucha resistencia), abandonando la competencia de la Asamblea Nacional y dejando al chavismo cinco años de control del poder legislativo sin oposición alguna.
Ahora, a poco más de un mes del inicio de campaña, estos outsiders ya están dando lecciones (más no consejos) de campaña y estrategia política al Comando Venezuela; ya están presagiando el fracaso de Henrique Capriles solo para legitimar su propia opinión, aunque para ello sea necesario darle la razón a la propaganda del chavismo contra el candidato de la Unidad. No es que no sean importantes las críticas constructivas y que el comando de Capriles no deba tomarlas en cuenta, pero al final del día algunos de estos columnistas siempre han apostado a ser desproporcionados en sus críticas para incrementar algo la venta de sus periódicos o tener más lectores en sus columnas de opinión.
Hamburgo, 23 de mayo de 2012

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