domingo, 30 de septiembre de 2012

Venezuela el 7 de octubre:¿Continuidad o Cambio?

La campaña llega a su recta final y el resultado de la elección no es previsible a estas alturas, de lado y lado se proclaman como ganadores e increpan a su adversario a reconocer el resultado de la elección a una semana de que ésta ocurra. Las encuestas son en este punto instrumentos inútiles para predecir el desenlace de esta campaña, por lo que será en la madrugada del lunes 8 de octubre que sabremos cuál es el rumbo que toma el país. Dos escenarios se colocan ante nosotros

Un primer escenario es que gane el candidato del gobierno, independientemente del resultado (estrecho o amplio) la política que sigue es profundización del socialismo del siglo XXI; esto significa la ampliación de la hegemonía del poder en las instituciones políticas y sociales del país. Ante la interpretación de un mandato de apoyo a sus políticas, el gobierno aumentará el cerco a los medios que se lo oponen, a las universidad públicas y privadas, pero sobre todo tenderá a desmontar la institucionalidad que sobrevive de la descentralización. El peligro más grande para el gobierno es la existencia de espacios políticos alternativos en los que exista la oportunidad de contrastar el tipo de políticas públicas que se implementan y en donde se forjen líderes como Capriles. Las alcaldías y gobernaciones en manos de opositores son la amenaza más inmediata en caso de que el chavismo triunfe y su misión no es otra que apoderarse de las mismas; es por ello que el CNE ha fijado la fecha de las elecciones regionales en diciembre y no concurrentes con las presidenciales, y las municipales en abril de 2013. Contando con la victoria del «comandante presidente», esperan que en las filas opositoras se genere un proceso de desmovilización que conduciría a la perdida de gobernaciones como Miranda, Carabobo, Lara, Zulia, Nueva Esparta, y alcaldías como las de Maracaibo (Zulia) Sucre (Miranda), entre otras. En un contexto de nueva hegemonía chavista en el país el gobierno procurará desmantelar la descentralización y sustituirla por el Estado comunal (¿comunista?), el cual dependería del gobierno central. En este escenario la oposición tendrá que se muy hábil para evitar el desmoronamiento del movimiento que ha forjado a lo largo de la campaña.
Sin embargo este escenario puede sufrir cambios en el camino o incluso interrumpirse, la variable más importante es si la enfermedad del actual inquilino de Miraflores empeora o si puede seguir por lo menos hasta la mitad del mandato. En caso de no poder continuar, la batalla dentro del chavismo por la sucesión va  a determinar el futuro de este movimiento político; las facciones civiles y militares del PSUV se enfrentarán por el poder. En términos de servicios públicos, políticas sociales, economía e infraestructura seguiremos en decadencia; la incapacidad del gobierno de resolver los problemas de fondo del país está más que demostrada, la negativa de salir de la endogamia en el tren ejecutivo los condena a repetir y profundizar en las deficiencias que se viven en Venezuela, no existe voluntad política alguna para negociar, conciliar y mucho menos buscar apoyo en los expertos que podrían dar soluciones más eficaces a todos los problemas que vive hoy el país. Qué decir de la inseguridad, lo más probable es que se mantenga la tasa de homicidios, los secuestros y los robos que son la cotidianidad de los venezolanos.
Así, en el supuesto que gane el actual presidente la sociedad venezolana seguirá cavando en el hueco en el que encuentra, seis años más de chavismo es la continuación de la antipolítica en el poder y el tránsito hacia un tipo de régimen político algo más autoritario que actual aunque conserve algunas libertades políticas básicas.
El segundo escenario es que gane Henrique Carpiles Radonski. En términos político institucionales habrá un re-acomodo de las fuerza del chavismo dentro de los poderes públicos algunos de ellos tenderán puentes y harán el esfuerzo necesario para un transición pacífica y medianamente normal. Sin embargo, no todo será pacífico y normal; existen enclaves autoritarios que se han esquitado en varias instituciones del país y serán estos actores los que bloquean muchas de las iniciativas del nuevo gobierno y buscarán generar los escenarios de violencia y zozobra que presidente-candidato ha profetizado en las últimas semanas. De allí la necesidad de que, en caso de ganar Capriles, éste debe convocar al diálogo a los sectores moderados y democráticos del chavismo para neutralizar a los violentos que no quieran reconocer su victoria. 
En la dimensión de políticas públicas solo se puede especular desde la experiencia demostrada por el candidato. Por lo que ha hecho en el Estado Miranda, esperaría que Capriles aumentara el gasto público en salud, educación y seguridad; ojala esto también signifique una mejora en la calidad del gasto público en estos sectores (y en el resto también). En relación con la descentralización, el líder opositor ha ofrecido profundizar en este proceso, asignar más competencias a alcaldías y gobernaciones, y bajar más recursos para que puedan cumplir con sus ciudadanos.
Quizás los dos retos más importantes para Capriles en caso de ser presidente son la inseguridad y la economía. Lo que haga con relación a estos dos asuntos determinará el éxito o fracaso de su mandato en caso de llegar a Miraflores. En lo económico el reordenamiento de la economía del país, la racionalización de los gastos del Estado, pero evitando caer en las políticas neoliberales que ahogan a los ciudadanos europeos en la actualidad. En lo concerniente a la inseguridad, disminuir los homicidios, secuestro y robos no será tarea fácil y dependerá de una política integral que va más allá de tener más policías. Se requiere un sistema de justicia que funcione, un sistema penitenciario que permita la reinserción de quienes quieren ser parte de la sociedad y un código penal que contemple penas más duras y acumulativas para quienes cometen delitos atroces.
Así las cosas, la campaña termina el jueves y desde la distancia se puede sentir el frenesí que existe en Venezuela pero también la angustia y ansiedad que las elecciones están provocando en la sociedad. Las propuestas están en la mesa, la continuidad del proyecto del socialismo del siglo XXI y todo lo que ello significa o un proyecto de cambio que ofrece progreso y mejorar el país que tenemos. La decisión está en cada uno de los que votamos sin importar en donde estamos.
Salamanca, 30 de septiembre de 2012

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