sábado, 13 de octubre de 2012

El post-antichavismo


El post-antichavismo quiere decir que la identidad de quienes no compartimos el proyecto del gobierno no se funda en la negación del otro sino en la convicción de que de este lado hay una mejor propuesta para el futuro del país.

Las elecciones del pasado 7 octubre mostraron a Venezuela, y al mundo, que chavismo sigue siendo la fuerza política mayoritaria en el país. La razón de su éxito estriba fundamentalmente en la capacidad de movilizar los recursos del Estado para mantenerse el poder. Informes como el IDEA internacional alertaban sobre el uso de recursos públicos a favor del candidato del gobierno, el desequilibrio en los medios y el uso de las ayudas sociales como mecanismos clientelares; dando cuenta del ventajismo que imperó durante la campaña. Pero esta situación no debe llevarnos a menospreciar la conexión carismática que aún existe entre buena parte del país y el presidente. Así, la oposición se ha tenido que enfrentar a un presidente que tiene una base bastante sólida de apoyo y que hace uso de los recursos del Estado con el fin de garantizar lo movilización de los suyos.

Teniendo esto como escenario de fondo, la campaña llevada adelante por Henrique Capriles Radonski fue un intento de romper con estos dos vínculos que une al pueblo venezolano con el presidente. Desde el punto de vista programático hizo ofertas las cuales buscaban reducir el miedo a perder los beneficios sociales que utiliza el gobierno como chantaje para votar por él; si bien algo de ese mensaje caló, esto no fue suficiente. No por falta de empeño del candidato de la Mesa de la Unidad, sino porque la maquinaria que está en manos del chavismo es demasiado grande y poderosa. Pensemos que en Venezuela 18 de 23 gobernaciones ganó el chavismo en 2008 y que para la elección del 7 de octubre tenía 15 de los 24 estados gracias a la ruptura del PPT (Lara y Amazonas) y del Gobernador Briceño (Monagas). Pero esta realidad es mucho más evidente cuando observamos el control que tiene el chavismo a nivel municipal. En 2008 fueron a elecciones 328 municipios de los 337 que componen el país; el resultado fue 273 municipios en manos del gobierno y sus aliados; por el lado de la Mesa de la Unidad 55 municipios. Ante esta maquinaria tan grande y con recursos provenientes del petróleo la competencia es desde lejos muy desigual.
Aún así la ganancia del candidato de la Mesa de la Unidad es que logró irrumpir en el plano carismático. Cuando HCR ganó la postulación en las primarias muchos analistas señalaban como defecto su falta de carisma o incapacidad de inspirar. Una vez vista la campaña, los recorridos por las diferentes poblaciones del país y "el furor" (citando a Leonardo Padrón), que levantaba cuando pasaba por cada pueblo observamos la aparición de un nuevo liderazgo. El voto por Capriles no fue un voto castigo únicamente, mucho de lo que ha obtenido ha sido por su capacidad para inspirar a muchos de sus seguidores. Esto es lo que diferencia a la Venezuela de hoy de la de 2006; cuando Manuel Rosales pierde las pasadas presidenciales a éste lo abandonaron propios y extraños, se la acusó incluso de haberse vendido y en esta circunstancia el gobierno aprovechó para liquidarlo moralmente y políticamente, forzándolo al autoexilio y desmoralizando a sus seguidores.
Sin embargo, con Capriles esto no parece ser tan fácil pues este se ha labrado un liderazgo nacional que, además, ha sabido utilizar luego de la derrota para inspirar las luchas que siguen. 
Por otro lado, las tesis conspirativas del fraude que desmovilizan y perjudican a la propia oposición quedaron relegadas a un pequeño grupo de radicales que creen que el país es lo que muestra globovisión. Estos radicales del antichavismo (que buscan cosechar siempre luego de la derrota electoral) se han quedado aislados y con poco seguimiento por parte de la mayoría de quienes apostaron por Capriles. Si esta derrota sirve para que la antipolítica que tanto ha favorecido al gobierno quede aislada definitivamente, podemos decir que hemos llegado al post-antichavismo. El post-antichavismo quiere decir que la identidad de quienes no compartimos el proyecto del gobierno no se funda en la negación del otro sino en la convicción de que de este lado hay una mejor propuesta para el futuro del país y que la pelea siempre es democrática aun en condiciones de minusvalía.
Pero esto solo podrá ser comprobado en las elecciones regionales del 16 de diciembre. De lo contrario, no habrá manera de vencer a la maquinaria chavista y el país estará condenado a padecer la ineficiencia e incapacidad y el estilo poco democrático del chavismo más allá de los seis años que dura este período de gobierno.

Salamanca 13 de octubre 2012.

1 comentario:

Espacio para el debate y la crítica constructiva (el resto al spam)