jueves, 20 de diciembre de 2012

El post-antichavismo (segunda parte): una rectificación


En ocasión del resultado de las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012 escribí una entrada en este blog titulada «el post-antichavismo», en ella analizaba algunas de las causas de la victoria oficialista en esos comicios y las lecciones que se podía aprender de dicha derrota. Dos meses y medio después, las elecciones regionales del 16 de diciembre de 2012 muestran que dentro de la oposición el anti-chavismo duro sigue teniendo influencia sobre buena parte de la opinión pública, ella no pertenece a espacio partidista de la Mesa de la Unidad sino que tiene su nicho de mercado en los medios de comunicación e internet.

El post-antichavismo, es decir, la idea de que “la identidad de quienes no compartimos el proyecto del gobierno no se funda en la negación del otro sino en la convicción de que de este lado hay una mejor propuesta para el futuro del país”; tiene mucho camino por recorrer y poco tiempo para hacerlo. Más que los resultados de la elección, me preocupo por entender la racionalización que hace la propia oposición de los resultados electorales.
Existe una tendencia a atribuir la responsabilidad a quienes no asistieron a las urnas, sin embargo, los resultados a nivel agregado muestran que la distribución de los votos entre el chavismo y oposición mantiene casi la misma proporción que las presidenciales 55% y 44%, respectivamente. Esto nos dice que la desmovilización ha sido en ambos bandos, y que no se puede atribuir a la abstención la pérdida de los Zulia, Carabobo, Táchira o Nueva Esparta. Para profundizar en este punto pueden leer el análisis hecho por Eugenio Martínez «¿De quién fue (es) la culpa?» (El Universal 20-12-2012)
Otra de las tendencias atribuye la derrota a que la oferta hecha por la oposición, sobre todo en las presidenciales, era demasiado parecida al chavismo. En este sentido, argumentan la necesidad de un discurso más de derecha, más inclinado a promover las libertades civiles y políticas además de la libre empresa y la propiedad privada, es decir, inclinarse por propuestas como María Corina Machado o Diego Arria.
Sin embargo, al ver las victorias de los candidatos de la MUD, éstas se concentran en regiones en donde hay una política de «centro izquierda» más afianzada (si se puede hablar en esos términos, claro). Los gobernadores de Amazonas y Lara provienen de lo que en su momento se llamó el chavismo light, y se han labrado un liderazgo propio en sus regiones a través de sus políticas, de su moderación y de la consolidación de una maquinaria partidista capaz de combatir al chavismo. El caso de Henrique Capriles en Miranda no es tan diferente, si bien no proviene de las filas del oficialismo, lo cierto es que Primero Justicia nace como partido en la misma época que el extinto MVR (ahora PSUV), y en las alcaldías y gobernaciones en las que han gobernado su orientación es más bien pragmática atendiendo los problemas que son más importantes para la mayoría de la población. En este sentido, en la alcaldía de Sucre (con Carlos Ocariz) y en la gobernación de Miranda sus prioridades han sido los sectores populares porque es allí en dónde están la mayor parte de las deficiencias de accesos a servicios públicos. Visto así, su gestión también es de alto contenido social, a pesar de que se le acusa al partido de ser de centro derecha. En ningún caso, propuestas de derecha, por ejemplo Salas Feo con Proyecto Venezuela, Cesar Pérez Vivas con Copei, o partidos como Un Nuevo Tiempo en Zulia, fueron capaces de convencer o movilizar a sus electores. De allí que propuestas de derecha son poco probables de convencer más gente, sino más bien reducir el potencial número de electores que pudiera votar en próximos comicios , que los habrá.
Así, y citando a Francisco Suniaga (El Nacional 19-12-2012), «la “oposición” de la oposición» hace más daño que lo que ayuda. Su gran error es la soberbia de creer conocer un país que diametralmente diferente a lo que se muestra en los medios de comunicación o lo que se ve en las grandes urbes. De hecho, que los resultados muestren que la MUD gana en las 10 capitales de los estados más importantes del país, mientras no logra crecer ni consolidarse en los sectores más rurales y pobres del país, es una señal de la ausencia de una mirada hacia las entrañas de la nación. Pues es allí donde los programas sociales y las políticas clientelares del gobierno tienen más efecto y dónde la movilización de su electorado es más fácil.
Así las cosas, cuando se construya un movimiento social alternativo al chavismo la oposición podrá pensar en una victoria real. Un movimiento social que se construya de manera horizontal, en dónde los problemas de la cotidianidad pueden ser el eje fundamental de movilización, pero que las soluciones se reflejen en las alternativas políticas que hacen vida dentro la MUD. Más allá de los pequeños egos partidistas, más allá de las rencillas personales; si quienes adversan al gobierno quieren recuperar los espacios perdidos, si quieren tener una oportunidad real de mejorar sus números en las alcaldías en 2013 o en la Asamblea Nacional en 2015, entonces tiene que existir una profunda reflexión sobre la manera como se hace política y como se trasmite el mensaje y como se organiza la maquinaria. De lo contrario, el chavismo, aún sin su líder, seguirá siendo la fuerza política hegemónica en el país.

Salamanca, 20 de diciembre de 2012

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