domingo, 9 de diciembre de 2012

Venezuela: El tercer escenario



uno de los escenario post electorales era que “Hugo Chávez no logre terminar la campaña o, ganada la elección, no sea capaz de llegar a la mitad del período 2012-2018. En este escenario la incertidumbre radica en la elección del sucesor dentro de los partidarios del chavismo”

Ayer, 8 de diciembre de 2012, el presidente ha manifestado que debe ser sometido a una tercera operación para tratarse el cáncer. Cabe recordar que la enfermedad fue públicamente admitida el 20 de junio de 2011, y que durante el año y medio transcurrido su verdadera patología y las zonas afectadas por la misma han sido un secreto para la opinión pública nacional e internacional. Sin embargo su enfermedad, el presidente decidió participar para un tercer mandato en las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012; indicando que su enfermedad había sido superada y que estaría en capacidad de asumir el poder por seis años más. Como se sabe, el resultado fue su victoria por 55% de los votos válidos frente al 44% obtenido por Henrique Capriles Radonski, abanderado de la Mesa de la Unidad y los partidos en la oposición.

Ahora la incertidumbre toca nuevamente la puerta en Venezuela, a una semana de las elecciones regionales (16 de diciembre) los ojos del país se vuelcan nuevamente hacia Miraflores; cuando ni siquiera se ha celebrado la toma de posesión para el período 2012-2018. En un análisis realizado para la Revista Iberoamericana (XII, 47, 2012), señalé que uno de los escenario post electorales era que “Hugo Chávez no logre terminar la campaña o, ganada la elección, no sea capaz de llegar a la mitad del período 2012-2018. En este escenario la incertidumbre radica en la elección del sucesor dentro de los partidarios del chavismo” (pp.181). El día de ayer esta duda ha sido despejada, Nicolás Maduro ha sido delegado como el sucesor del presidente, animando a sus seguidores a votar por el actual Vicepresidente y Canciller en caso una eventual elección presidencial por falta absoluta del presidente. Sin embargo, persisten las razones para la incertidumbre. La primera es la relacionada con la conducción del Estado, el país está sumido en la parálisis institucional, no hay capacidad de respuesta del gobierno a los diferentes problemas que aquejan a la sociedad venezolana y esto consecuencia de la falta de autonomía y capacidad de la mayoría de sus ministros, no hay decisión que se tome sin la aprobación del presidente: razón por la cual su ausencia de las últimas semanas y las que están por venir puede acrecentar la anarquía y caos que impera en el país.
La segunda fuente de incertidumbre proviene del escenario político en caso de ausencia absoluta del presidente. Del lado del chavismo está claro el sucesor, pero ello no necesariamente implica que las bases lo acepten y tenga legitimidad propia para movilizar a un electorado que vota al presidente por su carisma. Al mismo tiempo, dentro del PSUV pueden existir diferencias sobre esta decisión y alguna de las facciones podría oponerse a su candidatura o, algo menos drástico, no esforzarse para que logre la victoria. Del lado de la oposición la situación es igual de compleja, quién será el abanderado en caso una eventual elección presidencial dentro de los próximos meses. Capriles tiene la legitimidad de la elección primaria y los más de 6 millones y medio de votos que obtuvo el 7 de octubre. Sin embargo, no es de extrañar que dentro de los partidos de la oposición algunos argumenten que su derrota lo inhabilita para competir nuevamente. En un escenario como éste, un nuevo candidato tendría que empezar de cero a posicionar su nombre en todo el territorio nacional, lo que haría aún más cuesta arriba competir con Maduro; quien contaría con toda la maquinaria del Estado, el ventajismo que ello implica y un CNE que se hace de la vista gorda frente a las violaciones de la ley por parte del PSUV.
Una tercera fuente de incertidumbre proviene de la capacidad que tenga Maduro de controlar a los colectivos radicales armados que existen en el país. En caso que el presidente salga de la escena política del país, cuál sería la posición de estos grupos ante unas nuevas elecciones, ¿y si estas elecciones las ganase la oposición se podría esperar una reacción violenta de su parte? En este mismo orden de ideas, la Fuerza Armada Nacional también es un ámbito donde existe incertidumbre, en su seno se hay facciones que podrían no seguir la institucionalidad en caso que de no mantenerse el PSUV en el poder, o incluso desafiar al propio Maduro por no provenir del mundo militar.
Ante la apertura de este escenario, nuevos desafíos aparecen en una Venezuela polarizada políticamente pero que, al mismo tiempo, sufre problemas cada vez más graves de inseguridad, deficiencia en los servicios públicos, en el sistema de salud y educación, infraestructura y de desequilibrios Macroeconómicos. Así las cosas, queda esperar si la nueva operación del cáncer permitirá al presidente seguir con su mandato o se abre la puerta de un cambio político para los próximos seis años. Mientras tanto, la salud del país empeora y los venezolanos sufren sus consecuencias.

En Salamanca, 9 de diciembre de 2012

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