domingo, 24 de febrero de 2013

Maduro, la MUD, y sus problemas de legitimidad

Dos meses y algo más han pasado desde que escribí mi último post en este blog. Desde esa fecha mucho ha ocurrido en Venezuela y la situación política y económica ha cambiado dramáticamente y no para mejor. El presidente Chávez se fue de Venezuela en diciembre para operarse del cáncer en Cuba, desde esa fecha no ha sido visto nuevamente en el ejercicio de sus funciones, ni siquiera cuando regresó de la Habana la semana pasada. Esta ausencia del presidente ha desatado un cambio político importante en el país. La política venezolana, caracterizada por ser «chevezcéntrica», quedó sin su principal referente. Los miembros del gobierno y la misma oposición (u oposiciones) tratan de dominar la agenda política y colocarse en primer plano de la opinión pública, pero sobre todo reconstruir su propia legitimidad.
Para quienes están en el gobierno esta labor es mucho más fácil, cuentan con la visibilidad que la naturaleza del cargo les otorga, además de un número importante de medios de comunicación públicos que les permite difundir su mensaje. ¿Y cuál ha sido este mensaje?, más allá de insultos, acusaciones y discursos grandilocuentes; el gobierno busca reafirmar lo legítimo que es. Desde la oposición se acusa al Vicepresidente en funciones de usurpar el cargo, de un quiebre de la constitución al no cumplir lo institucionalmente establecido ante la ausencia temporal o permanente del presidente. Es un cuestionamiento sobre el derecho que tiene Maduro para mandar, para dar órdenes y ejercer poder. Maduro se esfuerza por enviar un mensaje en donde sus acciones y decisiones son simplemente el reflejo de la voluntad del líder, haciendo creer que éste está al mando y en plenas capacidades de ejercer la presidencia. Sin embargo, esta idea va erosionándose lentamente, y no por lo acertado de la oposición, sino por las consecuencias prácticas de las decisiones tomadas.
Los resultados económicos de los dos primeros meses de 2013 dejan a Maduro en una difícil situación. La devaluación, la escasez y el aumento del costo de la vida empiezan a pasar factura a quien no ha sido electo por los ciudadanos para ejercer de presidente. Desde mi punto de vista, la necesidad de mantener la legitimidad ante los seguidores y debilitar los reclamos opositores ha precipitado el regreso del presidente desde Cuba; pero su regreso al país no garantiza que pueda gobernar. Este repentino regreso del presidente ha sido una manera de darle oxígeno a Maduro, a quien le es difícil justificar el mal desempeño de la economía con un barril de petróleo sobre los 100$.
En este punto cabe preguntarse, ¿y la oposición que está haciendo? La respuesta no es sencilla, luego de dos derrotas electorales seguidas su posicion es de debilidad, lo que ha minado profundamente su legitimidad. Por un lado, trata de evitar que el ala más radical rompa la unidad creyendo que su discurso puede tener suficiente alcance para ganar en unas elecciones adelantadas. Por otro lado, debe soportar las presiones del chavismo - compra y chantaje sus diputados e investigaciones a varios de sus miembros. 
En este contexto, la Mesa de la Unidad trata de reinventarse y reconstruir su legitimidad ante los propios partidos que la conforman, sus seguidores y la sociedad en general. Pero esta reinvención tienen que hacerla intentando conciliar demandas que son conflictivas y bajo el escrutinio de una opinión «publicada» muchas veces más crítica que los propios ciudadanos. Esta situación ha evitado que sus acciones hayan sido más contundentes, que sus líderes asumieran una posturas más beligerantes ante un gobierno de dudosa legitimidad y que desarrollasen una estrategia coherente y concertada sobre como reconquistar a los decepcionados de su propio bando y convencer a los insatisfechos del chavismo. La impresión es que cada quien va tratando de ganar espacio ante la ausencia de Chávez y la debilidad de Maduro, minando su mayor activo que es la unidad. Sin una estrategia concertada y fuera de lo meramente electoral, la MUD solo se aproxima a una nueva derrota en las municipales y ante unas eventuales presidenciales.
Así las cosas, Venezuela se debate entre la legitimidad de un gobierno sin presidente o la convocatoria a nuevas elecciones, y una oposición que se busca a sí misma. En cualquier caso, no parece claro que vaya a haber un cambio en los meses por venir y que, en caso de que se convoquen a elecciones presidenciales, la oposición tenga la suficiente fuerza para combatir a un gobierno que utiliza impunemente sus recursos del Estado para mantenerse el poder. Y, mientras tanto, el país a la deriva...

Salamanca 24 de febrero de 2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Espacio para el debate y la crítica constructiva (el resto al spam)