domingo, 19 de mayo de 2013

Maduro y sus desaciertos


Nicolás Maduro fue proclamado ganador de las elecciones presidenciales del 14 de abril, esto bajo protestas sobre la equidad y justicia del proceso comicial por parte de su contendor Henrique Capriles Radonski. Sin embargo, su victoria electoral se convirtió en derrota política, y luego de un mes de mandato su legitimidad ha caído estrepitosamente. La situación actual que vive Venezuela es crítica, la noticia que escasez de papel higiénico no sería más que una anécdota patética y pintoresca si no fuese la expresión de un problema mucho más profundo y grave que vive nuestra sociedad.

El modelo del Socialismo del Siglo XXI perdió fuerza desde que Chávez dejó la escena política en diciembre de 2012. El gobierno que dejó a cargo muestra síntomas de agotamiento y falta de creatividad para salir de la crisis y, sin el carisma de Chávez, son incapaces de mantener su base de apoyo. Así lo demuestra la muy poco democrática declaración de Maduro en la que señala que sabe de 900 mil compatriotas que no fueron a votar por él el 14 de abril o aquella en la que señalaba que “no me importa un co... la popularidad”. Tales declaraciones no solo certifican que el régimen perdió apoyo desde la elección de octubre de 2012, sino que la caída continua aún después de ser sido adjudicados por el CNE.
La criminalidad, la escasez y la inflación también hacen mella en el nuevo presidente. El modelo de controles de cambio y de precio, de expropiaciones de empresas y tierras productivas, de una política social desestructurada fundamentada en el provecho electoral, además de la incompetencia para solucionar el tema de la inseguridad ciudadana; han traído como consecuencia la percepción generalizada de que Maduro no puede con los problemas del país.
Adicionalmente a las dudas sobre su victoria y su capacidad para gobernar, se unen los desatinos políticos posteriores al 14A. El triste episodio del ataque a los diputados de la Mesa de la Unidad por parte de sus colegas oficialistas el 30 de abril en la Asamblea Nacional y las acciones emprendidas por su presidente, Diosdado Cabello, impidiendo el derecho de palabra, quitándoles presidencias y vicepresidencias de las comisiones y negándoles el sueldo; además de la persecución de empleado públicos sospechosos de votar por Capriles; la violación de Derechos Humanos de varios manifestantes el 15 de abril y arresto arbitrario del dirigente opositor Antonio Rivero, muestran el resquebrajamiento de la fachada democrática.
Política y económicamente el modelo no da más, ello no significa que su desaparición o caída de un día para otro, sino que empieza un largo proceso en el que la represión por parte del Estado o sus fuerzas paramilitares (milicias y colectivos) tratarán de acallar las voces disidentes. Se debate la consolidación de un proyecto completamente antidemocrático o el surgimiento de una nueva democracia en Venezuela, que rescate lo mejor de los dos modelos anteriores. Para esto último, será necesario la apertura de la Mesa de la Unidad a voces provenientes del chavismo, pero sobre todo el mantenimiento de presión cívica y pacífica sobre las instituciones que pueden evitar un desenlace autoritario.
Así las cosas, el futuro se muestra incierto y las probabilidades de una negociación son escasas. Me atrevería a sugerir que cualquier salida política a esta crisis pasa por el nombramiento de nuevos rectores del CNE que cumplan con el artículo 296 de la Constitución que indica que éste “estará integrado por cinco personas no vinculadas a organizaciones con fines políticos...”

Caracas, 19 de mayo de 2013.

PD: Este post es en memoria del Profesor Antonio Cova, quien fue desde hace más de 10 años fue guía mentor de mi carrera académica y profesional. El profesor Cova siempre fue un defensor de la democracia venezolana y crítico del chavismo desde sus orígenes en 1992. No hay palabras para agradecer sus consejos, enseñanzas, afecto y ejemplo. Hasta siempre...

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