jueves, 10 de octubre de 2013

La situación país...

Luego de seis meses desde las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, chavismo y oposición enfrentan dilemas severos ante la grave situación nacional. En lo que va de año la cifra de inflación supera el 30% y las predicciones más conservadoras apuntan a una inflación de más de 40% para final de año. A su vez, según cifras del propio gobierno la escasez de productos de la cesta básica llega a casi el 20%. Al mismo tiempo, el diferencial cambiario entre el dólar oficial y el dólar real es cada vez más amplio. Esto conduce a que exista la percepción generalizada de que la economía empeora y de que el gobierno de Nicolás Maduro no es capaz de solucionar la situación. Esta percepción se ve reforzada por la respuesta del gobierno en la que acusa a los sospechosos habituales de la situación (oligarquía, imperio yankee, medios de comunicación, oposición apátrida, etc.), quienes están detrás de la «guerra económica» causante de toda la crisis nacional.

Pero no es la economía lo único que está en crisis, la situación social en el país se muestra precaria. La violencia y la criminalidad no han disminuido de manera sensible con el Plan Patria Segura el cual dejó en las calles a jóvenes soldados para hacer funciones de seguridad ciudadana. La medida es efectista, porque es visible para todos los ciudadanos, pero no efectiva ya que no resuelve la situación. Así, continúan los altos índices de criminalidad y la ausencia de políticas públicas capaces de dar resultado a corto y mediano plazo. Pero más allá de la violencia criminal también encontramos la violencia cotidiana, la anarquía que reina en las calles del país, y la capital en particular, empieza a desbordar los límites del Estado. Un hecho en particular ilustra la situación y es el saqueo al camión que transportaba carne que quedo atascado bajo el puente de los Ruices en la capital; los motorizados que por allí pasaban tomaron la carga del camión ante la mirada impávida de los funcionarios del orden que allí se encontraban; hechos como estos se han repetido en otros lugares del país y a las autoridades parece no preocupar situaciones de esta naturaleza. Así mismo, continúa la crisis de servicios públicos, electricidad y agua; además de las protestas laborales y sociales que ocurren en todo el país pero que no son visibles en los grandes medios de comunicación social.
Mientras tanto, el gobierno nacional busca una salida unilateral a la grave situación económica. Por un lado, Maduro ha hecho la petición de la Ley Habilitante para poder legislar por decreto, argumenta que la corrupción y la crisis económica son causas suficientes para hacer la solicitud. No obstante, no tiene los tres quintos necesarios para que se la aprueben pero la Fiscal General de la República ya abrió un expediente contra la Diputada María Aranguren (disidente del chavismo) del Estado Monagas para que sea destituida como diputada y su suplente, del PSUV, asuma su escaño. Esta medida la permitiría tener el diputado que le hace falta para aprobar la Laey Habilitante.
Mientras tanto, chavismo y oposición avanzan hacia las elecciones de Alcaldes y Concejales en los 335 municipios del país. Capriles y la MUD busca hacer de la elección un plebiscito sobre la gestión de Maduro mientras que el chavismo busque hacer de la elección una ratificación de la lealtad hacia Chávez y la revolución. Los problemas locales han quedado en segundo plano y la polarización se impone nuevamente en la contienda electoral. El resultado que importa no es tanto cuántas alcaldías alcancen cada opción política como el número totales de voto que obtengan los bloques, lamentablemente no hay lugar para los problemas cotidianos de la gente.
Así las cosas, el gobierno sigue mostrando su lado más autoritario, no negocia, insulta, no tiende puentes sino que amedrenta y no es capaz de entender que la política no es solo conflicto, sino que también implica consenso con el otro por lo menos en aquellas cuestiones mínimas que permiten en funcionamiento de cualquier sociedad. Sin diálogo no habrá salida a la crisis, y es evidente que cada día que pasa ese diálogo está más lejos de hacerse realidad. Las consecuencias la sufren los ciudadanos, crisis económica que se agrava, crisis de servicios que empeora, violencia que se incrementa, reducción de la pluralidad de medios de información. Y uno se pregunta, qué hace falta para que surja un movimiento social que reclame un cambio en esta situación...

Caracas, 10 de octubre de 2013

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