jueves, 7 de noviembre de 2013

La engañosa interpretación del Latinobarómetro sobre el Apoyo a la Democracia en Venezuela

Hace un par de días la corporación Latinobarómetro publicó su informe 2013, el cual plantea como objetivo hacer “un recuento pormenorizado de la evolución del apoyo a la democracia en cada uno de los 18 países de la región, y por otra un análisis desmenuzado de las expectativas de los ciudadanos” (Latinobarómetro 2013: 4). Para el caso de Venezuela, la muestra de la encuesta fue de 1200 personas, siendo el período de recolección de datos entre el 31 de mayo y el 30 de junio. Según los datos de esta encuesta 87% de los venezolanos señalan que “La democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”. Un  8% dice que “En algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible” y un 3%  indica que “la gente como uno, nos da lo mismo un régimen democrático” el tipo de gobierno que existe, el resto, un escaso 2% no sabe o no contesta. Si bien no tengo elementos para cuestionar la fiabilidad de los datos, la interpretación que hace Latinobarómetro de los mismos deja mucho espacio para la duda.

En primer lugar, la descripción de la evolución del apoyo a la democracia está asociada casi exclusivamente al apoyo al presidente Chávez y, posteriormente, a Maduro. Un ejemplo lo podemos observar cuando se afirma que “Hoy con su sucesor el Chavismo se muestra muy vivo con un 87%” (pp.7-8); de lo que se desprende que el apoyo hacia el gobierno alcanza a 9 de cada 10 venezolanos. Esta asociación espuria es el resultado de la ausencia de un marco conceptual que permita definir de manera precisa que significa dicho indicador. El apoyo a la democracia ha sido considerado por los estudiosos de la política como una señal del respaldo que ofrecen los ciudadanos a una forma determinada sistema de gobierno, con independencia de quiénes ostentan los cargos de poder. Es decir, que el apoyo a la democracia es diferente a la evaluación que hacen los ciudadanos hacia los responsables de tomar las decisiones públicas.
En segundo lugar, se comete el error de confundir apoyo a la democracia con la evaluación que hacen los ciudadanos del desempeño del sistema. En el informe se indica que ese nivel de apoyo es “Un fenómeno difícil de comprender dado la cantidad de evidencia de que las instituciones en Venezuela no garantizan todos los derechos de una democracia a la oposición…” (p.8). Es decir, que para los autores las importantes deficiencias que existen en nuestro sistema democrático son obviadas por el 87% de los ciudadanos. Así, se mezclan en un indicador tres conceptos que son completamente diferentes, y de allí que la interpretación que se hace del mismo sea una falacia.
Cuando observamos otros indicadores del Latinobarómetro se aprecia que la afirmación sobre que el “chavismo se consolida con Maduro” (p.8) no es tan contundente como señala el informe, sino todo lo contrario. Si consideramos los datos de satisfacción con la democracia, que es un indicador de la evaluación que hacen los ciudadanos sobre el desempeño del sistema, las conclusiones a las que se llegan son bastante diferentes. Lo mismo se puede decir si prestamos atención a los datos de apoyo a la gestión del gobierno. El gráfico 1 muestra tres índices, cada uno de los cuales refleja el comportamiento de los encuestados ante cuestiones diferentes: el Apoyo a la Democracia, la Satisfacción con la Democracia y el Aprobación del Gobierno
Por un lado, el Índice de Apoyo a la Democracia que es resultado de restar del porcentaje de quienes contestan que la democracia es preferible el porcentaje agregado de quienes dicen que en algunas circunstancias un gobierno autoritario es preferible o que lo mismo la forma de gobierno. Si el resultado del índice es negativo significa que el apoyo a la democracia es minoritario, en tanto si es positivo el apoyo es mayoritario. Por otro lado, también muestra el Índice de Satisfacción con la Democracia, el cual es el resultado de restar a quienes están muy o algo satisfechos quienes manifiestan estar poco o nada satisfechos. Del mismo modo que el indicador anterior, si el resultado es negativo entonces la insatisfacción es mayor a la satisfacción, si el resultado es positivo la satisfacción es mayoritaria. Por último, el Índice de Aprobación del Gobierno es el resultado de restar quienes aprueban la gestión del gobierno de quienes no lo hacen.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Latinobarómetro

El gráfico 1 muestra tendencias diferentes entre el Apoyo a la Democracia y la Satisfacción con su funcionamiento. En primer lugar, desde 1995 el apoyo a la democracia en Venezuela es mayoritario, en ningún momento más de la mitad de los venezolanos ha apoyado fórmulas de gobierno diferentes a la democrática, la tendencia ha sido al alza, con algunos altibajos sobre todo entre 2000 y 2001, época de alta conflictividad social y política en el país. En cualquier caso, este es un indicador de actitudes políticas más estructurales y muestra que nuestra cultura democrática, a pesar del franco deterioro que tienen sus instituciones, se va consolidando.
En segundo lugar, el indicador de Satisfacción con la Democracia es mucho más volátil que el de Apoyo a la Democracia. La satisfacción con la democracia implica una evaluación del desempeño sobre su funcionamiento y resultados. Entre 1995 y 1998 la satisfacción es negativa, la mayoría de los venezolanos no estaba contenta con el funcionamiento del sistema, esto explica en gran medida la elección de Chávez como presidente, siendo el año 2000 cuando los venezolanos muestran el mayor nivel de satisfacción, posterior a la aprobación de la Constitución de 1999. Sin embargo, entre 2001 y 2004, nuevamente la mayoría de los venezolanos no estaban satisfechos con la democracia; precisamente el período en el que ocurren las masivas movilizaciones sociales de abril de 2002, el golpe de Estado de Carmona, el paro petrolero. Luego del referéndum y hasta 2007 la mayoría de los venezolanos consideraban que la democracia funcionaba bien, las misiones implementadas por el gobierno y el resurgimiento de una oposición que jugaba dentro de lo electoral pueden haber influenciado en esta mejora. Sin embargo, posterior al 2007 la satisfacción con el desempeño del sistema recayó, asociado probablemente al cierre de RCTV y las prácticas autoritarias que se han incrementado desde que el gobierno perdió el referéndum sobre la reforma constitucional. Si bien en 2010  hay un leve repunte, la tendencia hacia valores negativos de satisfacción con la democracia se mantiene.
En tercer lugar, cuando se considera el comportamiento del Índice de Aprobación del Gobierno, observamos también una volatilidad muy marcada y una tendencia que refleja a la Satisfacción con la Democracia. Es decir, que la evaluación de la gestión del gobierno que hacen los ciudadanos está fuertemente relacionada con la percepción que tienen sobre el funcionamiento de la democracia. En cualquier caso, estos dos últimos indicadores muestran la imprecisión de las interpretaciones del Latinobarómetro al afirmar que el chavismo es fuerte porque existe un gran apoyo a la democracia.
Apoyo a la democracia es diferente de la evaluación del desempeño que se hace de la misma o la aprobación a la gestión del gobierno. Lo que muestran estos dos últimos indicadores es lo contrario, que es el deterioro sistemático de la satisfacción con la democracia, es decir, que los venezolanos están viendo con malos ojos como el gobierno nacional ataca y destruye los espacios de participación democrática, persiguiendo a medios de comunicación y opositores, y controlando los poderes públicos para beneficio del partido de gobierno. Más que un saldo positivo, el chavismo muestra para 2013 números rojos en términos de su desempeño democrático y de su gestión. Contrario a lo que se argumenta en el informe, los datos nos pueden estar adelantando un incremento de la conflictividad social en el corto y mediano plazo y, si la respuesta del gobierno es aumento de la represión, la tendencia negativa sobre la satisfacción puede seguir profundizándose.
Desafortunadamente, el Latinobarómetro ha realizado una interpretación ingenua de un indicador muy importante para la comprensión de la relación entre ciudadanos y sistema político. Lo que nos está diciendo el 87% de apoyo a la democracia es que la salida a la crisis política, social y económica que vive Venezuela tiene que pasar por el diálogo, el consenso y la elección de un nuevo gobierno. Las elecciones del 8 de diciembre son una nueva oportunidad para los venezolanos de ir a manifestar sus preferencias políticas, el problema no radica en el talante democrático o no los ciudadanos, sino de quienes están en las instituciones políticas que han optado por defender el privilegio de pocos en detrimento de la mayoría.
Es lamentable que la corporación Latinobarómetro haya publicado un informe tan deficiente  que, además; ha sido utilizado por el gobierno para legitimarse. Nicolás Maduro ha tomado las conclusiones del informe para señalar que “El poder de un pueblo que ha conocido y reconocido en su propia existencia en el ejercicio de la participación protagónica, su poder político” (Noticias24, 6/11/2013)[1].Lo que oculta esta interpretación es todo lo contrario, la existencia de un proceso de deslegitimación del gobierno chavista, que puede ser demostrada con los mismos datos recolectados por el Latinobarómetro.

Caracas, 7 de noviembre de 2013.

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